No volví a encontrar el vídeo y no recuerdo el nombre de la persona. Pero sí recuerdo perfectamente que era un militar español vinculado a la campaña española en la Antártida, y era preguntado acerca de lo que buscaba en la gente para una misión tan extrema y dijo algo que me encantó:

«A la Antártida hay que llevar buenas personas. Ser un buen profesional se enseña y se aprende, pero ser buena persona no»

Bastante tiempo después escuché al entrenador de la selección de futbol española, Luis de La Fuente, que a la hora de decidir que jugadores llevar a su selección, en su cabeza siempre ha estado no solo incorporar buenos jugadores, sino especialmente buenas personas.

Y me pregunto si el algoritmo, o la IA es capaz de detectar quien es buena persona en un proceso de selección o eso es algo que, afortunadamente, sigue y seguirá estando en manos de las personas. Aunque imagino que para que eso funcione será necesario que quien seleccione sea, también, una buena persona.

Y es verdad que cualquier organización necesita buenos profesionales (algo que se enseña y se aprende, recuerda), pero sobre todo necesita buenas personas, lo mismo que lo necesita el mundo. Un buen profesional ciertamente dará un empujón a los resultados, pero una buena persona construirá un lugar en el que merezca la pena quedarse y al que ir. Un lugar en el que crecer.

Y todo ello a pesar de que se siga pensando, a mi juicio erróneamente, que a quien es buena persona le acaban comiendo el bocadillo.

Yo sigo pensando que la sabiduría está en buscar buena gente, buenas personas.

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