Ahora se habla mucho de personas y de su valor en las organizaciones, de talento, de capital humano, etc., pero mucho me temo que seguimos en la periferia de la realidad, en el nominalismo del que tanto listo vive muy bien. Es ya una historia que aburre contemplar cómo el mundo gira alrededor de lo accesorio sin llegar a alcanzar lo esencial y sustancial. Y no tengo muy claro si ello es por ignorancia o por falta de voluntad, aunque me temo que sea una mezcla aviesa de ambas.
En el magnífico libro-entrevista Empresa y Responsabilidad, Francoise Michelin decía que la mejor política consistía en “darle a cada uno los medios para que llegue a ser el que es y para satisfacer las necesidades que todavía son desconocidas. Por ello, los ciudadanos (y yo añado los trabajadores) tienen que ser sujetos y no objetos” ¿Quién nos dice “he ahí los medios para que cambies el mundo, para que soluciones lo que aún es desconocido?
Itamar Rogovsky, Director del Instituto para el Desarrollo Organizacional de Israel, advertía hace años en una entrevista en la Revista de AEDIPE que “existía una visión estereotipada de que las personas no son la organización, sino un recurso, una pieza de recambio. Muy al contrario, él afirmaba que las personas son mucho más que eso. Son las que consiguen el éxito de la organización, son la organización, son las que toman decisiones, las que inventan, crean, se sienten responsables, las que quieren autonomía, las que quieren una empresa sana, justa en el reparto de las responsabilidades y retribuciones, un lugar en el que aprender, un lugar en el que tener la conciencia de que le están dando a la sociedad algo limpio (hoy diríamos que sostenible), etc.”
Hablaba, asimismo, del “movimiento de los recursos humanos auténtico, movimiento que lo que buscaba era desarrollar los recursos de los seres humanos y no a los seres humanos como recursos”.
Terminaba afirmando que “ese cambio no se iba a conseguir con el modelo de rrhh actual (inmerso en un modelo económico de locos) ni mediante consultoría, ni mediante marketing interno, ni mediante la gran mayoría de programas y herramientas inventadas y todas ellas con nombres rebuscados. Era y es necesario un cambio radical en el fondo y en las formas”.
Termino, nos enfrentamos a un mundo del que intuimos cosas, pero en el que carecemos de certezas. Un mundo quizás desbocado, pero también puede que lleno de oportunidades. Un mundo que a mi juicio necesita y de nuevo cito a Rogovsky “centrarse en las personas, desde las personas y para las personas”
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