En este blog hemos hablado en numerosas ocasiones sobre el origen de la expresión «Recursos Humanos». Tuvo su apogeo cuando, importada de USA, sirvió de palanca para que los antiguos jefes de personal reivindicaran un papel más estratégico, más allá de lo meramente administrativo (nóminas, seguros sociales, etc.).
Aquello dio una pátina de autoridad. De repente, gestionar personas parecía más importante.
Hoy, la moda ha cambiado. Ahora se lleva la palabra «Talento». Los departamentos giran hacia nombres como People, Human Capital o Talent Acquisition. Todo suena más moderno, más cuidado.
Pero dejemos de hacer trampas con el lenguaje.
En el fondo, muchas organizaciones siguen pensando en recursos. Y un recurso, lo miremos por donde lo miremos, acaba siendo un objeto, no un sujeto.
Aunque se insista en foros y eventos sobre «cuidar el talento», a menudo la realidad tozuda nos muestra que se hace solo como un medio para mejorar la productividad. Te cuidan para que produzcas más. Interesas como objeto eficiente, no necesariamente como sujeto pleno.
Esto genera un problema grave: el propio talento (tú) acaba asumiendo esa percepción sobre sí mismo. Te ves como una herramienta. Y de ahí no sale nada bueno.
El reto: De Objeto a Sujeto
El desafío más importante que tenemos por delante es que tomes conciencia de ti mismo. Que dejes de verte como un «recurso» de la empresa y empieces a actuar como una persona que TIENE recursos.
El objetivo es dejar de ser una pieza más en un engranaje. Quizás ya no sea el engranaje sucio de Chaplin en Tiempos Modernos; hoy el engranaje viste bien y tiene oficinas de diseño, pero si no piensas por ti mismo, sigues siendo una pieza mecánica.
Tomar conciencia significa descubrir tus propios dones y competencias. Solo ahí surge el verdadero talento.
- Como Recurso: Esperas a que te digan qué hacer.
- Como Sujeto: Decides cómo aportar valor. Descubres que puedes ser creativo, organizador, colaborador y responsable.
El talento real busca organizaciones sanas que le traten como sujeto. Lugares donde aprender y poner en funcionamiento sus recursos, no solo donde «fichar».
¿Quién maneja tu talento?
Quizás pedir esto hoy a muchas empresas parezca un imposible. Pero no es imposible pedírtelo a ti. Especialmente si eres de esa nueva generación que se incorpora al mercado laboral.
Piénsalo. ¿Quieres ser recurso o sujeto? ¿Vas a gestionar tu propio talento o vas a dejar que otros lo manejen por inercia?
Recuerda nuestro principio base en Senderos de Silencio: Solo hay mejora colectiva cuando hay mejora individual. Y la mejora individual, esa que te convierte en dueño de tu carrera, depende exclusivamente de ti.
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