¿Y si el mayor riesgo de ser joven no es tanto equivocarse, sino dejar pasar el tiempo pensando que no hay prisa porque se es joven? Hoy reflexiono sobre la misión Artemis, una canción de Pink Floyd y la necesaria urgencia vital de descubrir para qué hemos sido enviados al mundo

La misión Artemis nos ha vuelto a poner la mirada en la luna y en las estrellas, permitiendo que el ser humano se aleje de la Tierra más que nunca. Esta aventura espacial ha rescatado del imaginario colectivo un álbum legendario: “The Dark Side of the Moon”, una obra maestra de Pink Floyd del año 1973.

Se comentó que el tiempo que la nave Orion pasó en el lado oculto de la Luna coincidió con la duración del disco. Aunque no fue exactamente así, la coincidencia habría sido poética y hasta galáctica. Sin embargo, ese viaje y la casi coincidencia de tiempo, me ha permitido redescubrir una canción de ese disco que, décadas después, impacta con más fuerza: “Time”.

La letra de Time es una advertencia cruda. Habla de esa etapa en la que la vida parece infinita y los días se desperdician esperando una señal. De repente, descubres que han pasado diez años y que nadie te avisó de que debías empezar a correr. Intentas alcanzar el sol, pero, aunque el astro sigue siendo el mismo, tú ya eres más viejo.

Es una reflexión fascinante: hace más de medio siglo, Pink Floyd ya vislumbraba el peligro del postergar decisiones. Solemos pensar que entre los 20 y los 30 años tenemos «todo el tiempo del mundo» y que no hay prisa.

Invertir en uno mismo

No nos equivoquemos. Esa década es, probablemente, el momento de mayor compromiso. Es cuando más debemos invertir en nosotros mismos y descubrir nuestra realidad.

Como bien decía el santo John Henry Newman, “todo ser humano que vive, bien sea de condición noble o modesta, instruido o ignorante, joven o viejo, hombre o mujer, tiene una misión, una obra que cumplir. Hemos sido enviados al mundo para algo”

Esa etapa temprana es el período ideal para descubrir cuál es nuestra misión. Y si no aprovechamos ese impulso, corremos el riesgo que Pink Floyd capturó entre acordes: darnos cuenta de que el tiempo pasó y seguimos en el mismo lugar, pero con menos fuerzas.

Corre ahora. No dejes pasar el tiempo por inercia. Descubre quién eres y cuál es tu propósito. El sol no te va a esperar.

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