«¿A qué teméis señora? A una jaula».

A veces, el mayor peligro no es el fracaso, sino la costumbre. Esa «jaula» invisible que nos hace aceptar una vida anodina por miedo a librar nuestras propias batallas. Hoy en Senderos de Silencio reflexiono sobre el diálogo entre Éowyn y Aragorn y el riesgo de convertirnos en meros espectadores de nuestra propia existencia.

¿A qué teméis, señora? –le preguntó Aragorn.

A una jaula. A vivir encerrada detrás de los barrotes, hasta que la costumbre y la vejez acepten el cautiverio, y la posibilidad y aún el deseo de llevar a cabo grandes hazañas se hayan perdido para siempre.

Diálogo de la película El Señor de los Anillos.

Tomando como referencia este diálogo, ya escribí un texto hace unos años. Hoy lo retomo dado que me sigue pareciendo una clara advertencia al tipo de vida que corremos el riesgo de vivir, especialmente, cuando se es joven.

Yo creo que el objetivo de cualquier vida debiera ser el de ser el protagonista de la misma y no acabar siendo un mero espectador de la propia existencia. No dejarse atrapar ni por una celda ni por unos barrotes.

La respuesta de Eowyn me parece a mi que nos plantea dejarse asombrar por la vida y por la posibilidad de llevar a cabo gestas sin importar si estas son grandes o pequeñas. Esas gestas serán la prueba evidente de que estamos vivos.

Si trasladamos esa reflexión de Eowen al mundo de hoy, y especialmente al mundo de un joven, ella nos pone de manifiesto que lo contrario a una vida anodina no es una vida de éxito, lujo o famoseo, sino una vida llena de sentido y liderada desde la libertad, no dejada a la inercia de cada momento vivido.

Es obligado preguntarse si vivimos con demasiada frecuencia, encerrados tras unos barrotes reales o inventados y cada día que pasa perdemos la oportunidad de librar esas batallas y hazañas, esas que hacen que el mundo sea un lugar un poco mejor.

Y al llegar la vejez, ese momento en que la espalda pueda comenzar a doblarse, poder mirar atrás y sonreír con el espíritu erguido y vivo, sabiendo que tu paso por el mundo ha dejado una huella de belleza y bondad.

Comienza a limar los barrotes, sal de la celda y, como Eowen, aspira a llevar a cabo hazañas. Vive la vida que de verdad has de vivir y, sobre todo, sé libre.

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