La película “Los mejores años de nuestra vida” del año  1946 y dirigida por William Wyler nos cuenta el regreso a casa de tres veteranos de la Segunda Guerra Mundial y los problemas de adaptación que encuentran a su vuelta. Esta es una película que yo he usado en diferentes ocasiones con mis alumnos para apoyar algunas de las materias que he impartido. Y aunque es antigua, me sigue pareciendo magnífica. Fue galardonada con siete premios Óscar.

Uno de los aspectos más fascinantes del filme es que uno de los protagonistas no era un actor profesional, sino un veterano real: Harold Russell. Russell perdió ambas manos durante la guerra y utilizaba ganchos ortopédicos, lo que dio una enorme autenticidad a su personaje, Homer Parish. Su interpretación fue tan buena y conmovedora que recibió el Óscar al mejor actor de reparto y un Óscar honorífico por inspirar a otros veteranos.

Homer Parish, en su vuelta a casa siente la compasión de su entorno por lo que le ha sucedido. Por ello piensa que lo mejor es distanciarse de la que era su novia desde hacía muchos años para que no tenga que cargar con un hombre mutilado, que toda su vida será dependiente.

Pero su novia, Wilma Cameron sigue enamorada de él. Hay una escena, que es la que me quiero referir en la que Homer le pedirá a su novia que le acompañe a su habitación para que le ayude a acostarse y vea cuál habrá de ser su futuro si se casa con él. Y entonces surgirá la belleza y la magia del amor. La ternura con la que ella le ayuda a ponerse el pijama, le arropa, le besa y se despide de él dándole las buenas noches. Y la lágrima que cae por el rostro de Homer porque se ha sentido profundamente amado.

Posiblemente una de las escenas de amor más hermosas de la historia del cine de la que es posible aprender mucho.

No estamos hoy en día sobrados de historias de amor, de historias de belleza.

Vean la escena. Les adjunto el enlace. De verdad que merece la pena.

The Best Years Of Our Lives – 1946 – William Wyler

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