El Capitán Trueno no va a venir. Y eso es una buena noticia. Esperanza y optimismo es cosa nuestra, no de un personaje de comic. En estos días de luz (en realidad en todos los días) no nos dejemos arrastrar por la desesperanza y el pesimismo y confiemos en nosotros mismos.
En el año 1978, el grupo Asfalto sacaba una canción titulada “Capitán Trueno”. La letra decía así:
Si el Capitán Trueno, pudiera venir
nuestras cadenas saltarían en mil,
de él aprendimos que el bueno es el mejor
lo que al pasar el tiempo comprendemos que no…
si el Capitán Trueno, pudiera venir
nuestras cadenas saltarían en mil
monstruos gigantes, princesas encantadas
el malo siempre palma, la chica se salva…
Y el estribillo sentenciaba: «Ven, Capitán Trueno, que el mundo está al revés».
Aquella canción parecía reclamar que un héroe de cómic viniera a salvar el mundo. Curiosamente, si miramos a nuestro alrededor hoy en día, puede parecer que todo sigue al revés y que, de nuevo, buscamos salvadores. ¿Nos hemos vuelto nostálgicos? Y no hablo solo de los que ya calzamos años, sino también de las nuevas generaciones.
Pero hay una buena noticia: ese Capitán Trueno no va a venir. La solución ha de salir de nosotros (jóvenes y no tan jóvenes). Es verdad que asumir esto puede generarnos incomodidad, pero no por ello deja de ser una gran oportunidad para convertirnos, de una vez por todas, en los protagonistas de nuestras vidas.
En estos días de junio, llenos de luz, hemos escuchado palabras que nos hablaban de dignidad, de mirar al otro con el corazón y de perder el miedo. Palabras que nos invitaban a alzar la mirada —para ver más allá de nosotros mismos—, a albergar esperanza y a cambiar a mejor la sociedad.
Todo ello es, en el fondo, una invitación a la rebeldía. Una respuesta necesaria en un mundo que quizás se ha vuelto demasiado conformista y que se ha instalado en un pesimismo cómodo, pero que paraliza.
Hablo de una rebeldía llena de esperanza y optimismo. Dos modos de afrontar la vida y el presente que son intrínsecamente humanos, necesarios y que no pertenecen a las páginas de ningún cómic.
Confiemos en nosotros. Podemos reunir fuerza y madurez para romper esas cadenas. Asumamos el protagonismo de nuestras vidas y de nuestra historia. Puede que el mundo esté al revés, pero si caminamos firmes y alzamos nuestra mirada el mundo no necesitará ningún capitán trueno porque estará en nuestras manos.
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