El pasado martes compartía un vídeo en el que exponía la importancia que, para nosotros, en Senderos de Silencio, tiene la idea del autoliderazgo. Desde nuestro punto de vista, esta es una parada necesaria y previa a cualquier reflexión acerca de liderar a los demás.
Permitidme ahora, negro sobre blanco, aportar algunas ideas adicionales al respecto.
A menudo nos venden la idea de la vida como un libro abierto en el que vamos escribiendo capítulos. Es una metáfora hermosa, casi mágica, llena de páginas con líneas rectas, tachones, garabatos sin sentido y dibujos preciosos. La vida misma, con sus luces y sus sombras.
Pero ¿y si comenzases a observar ese libro desde otra perspectiva? Es posible que, desde el silencio y la tranquilidad, al pasar las hojas descubras una parte menos atractiva: historias que están dentro de tus pastas pero que, en el fondo, no son tuyas. Capítulos que escribieron otros por ti, momentos en los que te volviste un perfecto idiota y páginas en las que no te reconoces porque renunciaste a ser el protagonista.
¿Significa eso que el libro está perdido? En absoluto.
Este nuevo enfoque no debe mirar solo al pasado, sino a la vida presente y futura. Se trata de descubrir que a tu libro aún le quedan unas cuantas páginas en blanco. En mi caso, a mis recién cumplidos 65 años, tengo la firme convicción de que las mejores páginas aún están por escribirse. Eso es lo que aporta el autoliderazgo; a eso me refería en el vídeo cuando hablaba de soberanía vital o de volver a brillar con luz propia. Una luz que no busca tapar la de los demás, sino alumbrar a quienes aún caminan un poco a oscuras.
Lo que está por venir va a depender de ti. Su valor no debiera medirse por un éxito exultante que busque el aplauso o el reconocimiento ajeno. En Senderos de Silencio sabemos que lo que realmente importa no es el brillo exterior, sino la paz de saber que, a partir de hoy, cada línea que escribas nacerá de tu propia voz, de tus principios y valores, de tus elecciones y de tu verdadera libertad. Y ello, pese a todas las dificultades que encontrarás a lo largo de esa escritura.
Creo que esta escena de la película El puente de los espías expresa magistralmente todo lo que he intentado trasladarte con palabras.
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