En artículos anteriores he propuesto un diálogo basado en cuatro pilares que sustentan nuestra vida: la capacidad crítica para comprender el entorno; el autocuidado en nuestras cuatro dimensiones esenciales; la reflexión honesta sobre nuestras creencias y deseos; y, finalmente, la voluntad de trascender para darnos al mundo.
Este diálogo es la herramienta para descubrir nuestro talento y aprender a liderarlo. Aunque lo he escrito en muchas ocasiones, es fundamental reiterarlo: liderar nuestro talento es liderar nuestra vida. Antes de proyectarnos hacia los demás, debemos comprender que el liderazgo nace del interior. Aunque parezca evidente, a menudo se ignora: todo liderazgo comienza por uno mismo. Este proceso no es una foto fija, sino una tarea permanente; debemos ordenar nuestra vida y aceptar que somos seres en constante evolución y cambio.
Liderarse ha de ser un modo de vivir, no una pose y ni siquiera un estilo. Ha de ser algo mucho más profundo. Ha de ser la brújula de cada uno.
En resumidas cuentas, liderar el propio talento, liderar la propia vida es:
- El conocimiento de uno mismo
- Vivir en plenitud los propios dones sin dejarse seducir por ellos
- Ser plenamente consciente de las decisiones y elecciones que tomamos e iremos tomando a lo largo de nuestra vida y hacernos, además, responsables de ellas. Y trabajar cada día para que esa decisiones y elecciones sean coherentes con los principios y valores que decimos asumir.
- Es tomar la riendas de la propia vida y no vivir la de otros o dejar que otros decidan que vamos a vivir.
Y nada de todo lo anterior significa vivir rodeado del éxito, la fama, una posición profesional brillante, el glamour o el dinero. Significa descubrir cuál es nuestro lugar en el mundo, descubrir aquello que Drucker dejó escrito de conocer a “qué lugar pertenecemos y dónde hacer nuestra mejor aportación”.
Creo que fue Vince Lombardi, entrenador de fútbol americano, quien dijo que “la medida de lo que somos es lo que hacemos con lo que tenemos”. Sospecho que poco haremos si no sabemos bien lo que tenemos, si no dialogamos de modo permanente con esos cuatro pilares que sustentan nuestra vida. Y esa es la razón por la que este post lleva esa frase como título.
Finalizo. Cada día me parece más evidente que todos y cada uno estamos llamados a liderar nuestra propia vida pese a la multitud de obstáculos y dificultades con los que nos encontraremos. A mí me parece todo un proyecto vital lleno de belleza.
Y creo que no estaría nada mal que al final de nuestra vida pudiéramos mirar hacia atrás y tener la certeza de que cuando recitábamos “soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma” lo hacíamos en verdad.
Hola Emilio. Disfruto mucho leyendo tus reflexiones porque están cargadas de filosofia de vida. Estoy en total sincronía con lo que expresas porque esas reflexiones deberían ser la brujula de todos. Gracias por recordarlo. Saludos
Muchas gracias Arnaldo, eres muy amable. Un abrazo grande.
La vida reparte sus cartas caprichosamente y todo lo que podemos hacer es sacarles el mayor provecho. La vida es, en el fondo, un juego y hay que afrontarla con la máxima seriedad: la de un crío. Pocas cosas tienen tanta gravedad como los partidos de fútbol que de niños disputábamos en el parque o en el patio del colegio, con una pila de jerséis formando cada poste. Nos esforzábamos por ganar y nos enfadábamos si perdíamos, pero era un enfado pasajero, porque sabíamos que en el fondo no ocurría nada irremediable. Mañana habría otro recreo y otro partido y podríamos tomarnos la revancha.
También la vida es así: unas veces se gana y otras se pierde y no debe uno ni amargarse en la derrota ni ensoberbecerse con la victoria, porque no dependen solo de nosotros.
Un placer leerte, Emilio.
Querido Miguel:
Efectivamente, qué partidos de fútbol aquéllos con los jerseys en el suelo y un final en el que siempre acababa alguna rodilla raspada. Y así es la vida, una suma de subidas y bajadas. C.S. Lewis escribía que vivir en el tiempo equivale a cambiar. Y eso hay que saber vivirlo. Un placer y un aprendizaje, siempre, leer tus comentarios. Un abrazo.