El otro día encontré estas frases en un libro. No eran propias del autor, sino que las recogía afirmando que en una ocasión las había leído y por eso las transcribía. Así pues, no puedo decir nada sobre el autor original, excepto felicitarle, aunque desconozca su nombre. Si algún amable lector sabe quien es el autor me encantaría que me lo dijese.
Son unas frases interesantes que hablan, y bastante a las claras, del modo en el que podemos tratar en ocasiones a los demás. Aquello de la parábola de la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. Frases que hablan de comportamientos que nos retratan. En fin, que me parecen unas reflexiones interesantes para este jueves aplicables, a modo de examen de conciencia, a la vida personal y a la profesional.
Ahí van.
Cuando el otro actúa de una determinada manera, es perverso; cuando lo haces tú, son nervios.
Cuando el otro es inflexible en su actitud, es obstinado; cuando lo eres tú, es tan solo firmeza.
Cuando al otro le disgustan tus amigos, es porque tiene prejuicios; cuando a ti te disgustan los suyos, es porque claramente tienes un buen criterio acerca de la naturaleza humana.
Cuando el otro trata de ser complaciente, es adulador; cuando eres tú el que así te muestras, es porqué tienes tacto.
Cuando el otro tarda en hacer las cosas, es terriblemente lento; cuando eres tú el que tardas, es porqué eres cauto.
Cuando el otro encuentra defectos, está chiflado; cuando lo haces tú, es porqué acreditas discernimiento.
La parte buena es que podemos mejorar, seguro. A por ello.
La famosa ley del embudo, que nunca como ahora ha estado de tanta actualidad. Lo que Sánchez encontraba intolerable en otros, en su caso es comprensible.