El pasado día 23 de octubre te planteaba, a ti joven de entre 20 y 30 años, una serie de retos (10+1 concretamente). Te estaba planteando el ¿para qué? Déjame que hoy le dedique un poco de tiempo al ¿cómo?

Verás, no me interesan demasiado las muchas críticas que se lanzan a los jóvenes (millenials y Z en especial). Parece ser una tradición de casi todas las civilizaciones. Algunos hablan incluso de un viejo sumerio que en las tablillas no hablaba precisamente bien de la juventud. Algo parecido sucedía en tiempos de Platón y Aristóteles y posteriormente en Roma. Y hoy en día parece que nada ha cambiado. Siguen esas mismas críticas. Es algo que todos los que tuvimos esa edad hemos tenido que soportar.

Pero hoy no quiero poner mi foco en esas críticas, quiero hablarte de forma directa de tu presente y de tu futuro, que dependen, aunque no lo creas, en un porcentaje nada desdeñable, de ti. Es desde el presente desde donde construirás tu futuro.

Tienes ahora entre 20 y 30 años. Eres joven. Y piensas que tienes mucho tiempo por delante. Es un pensamiento tentador, casi un lujo generacional y puedes caer muy fácilmente en la tentación de pensar que como eres joven “puedes postergar las decisiones importantes.» Es verdad, la vida se siente infinita. Sin embargo, esta sensación es una trampa. Cada elección que no haces, cada decisión que no tomas, cada día que pospones definir tu rumbo, tiene un coste de oportunidad real e irrecuperable. La vida es finita, y tu juventud, aunque extensa, es el periodo más interesante para sembrar y construir tu futuro.

Es verdad que vivimos en un mundo donde todo se mueve demasiado rápido. Y se corre el riesgo de dejarse llevar por el azar para finalmente reaccionar en lugar de actuar. Y el momento vital que estás viviendo, tanto si estás finalizando tus estudios, como si te estás iniciando en el mercado laboral, exige, quizás más que nunca, compromisos firmes por tu parte.

Si todo se mueve y cambia fuera, tienes que poner el foco en tu propia vida, personal y profesional. Si no lo haces, si no defines tu centro, serás simplemente arrastrado por la corriente de los demás. Y desde Senderos de silencio hemos repetido hasta la saciedad que esto no es llamar al egocentrismo, sino todo lo contrario. ¿De qué le sirves al mundo y a los demás siendo una especie de muñeco al que mueven los demás y los acontecimientos?

Es esta una etapa de tu vida en la que necesitas hacer un ejercicio de mirar hacia dentro y que va más allá de los conocimientos técnicos que te hayan podido aportar tu FP o la Universidad.

  • ¿Cuáles son tus Recursos Individuales: ¿Qué has aprendido de verdad en estos años? No solo el título, sino tu currículo interior (resiliencia, capacidad de comunicación, gestión del tiempo, disciplina, colaboración, empatía, etc.) que se van adquiriendo con el transcurso de los años. ¡Ellos son tu verdadero capital!
  • Define Quién Eres más allá del CV: Es necesario concretar la suma de logros profesionales y personales, aunque sean pocos. Es algo que tendrás que hacer más veces a lo largo de tu vida. Si estás iniciando tu carrera, averigua y articula quién eres más allá de tus conocimientos técnicos. En eso que no suele estar en los libros, ni en los apuntes es donde habita tu valor diferencial.
  • Tarde o temprano, en una entrevista, en tu primer año de trabajo, o incluso en tu vida personal, surgirá la pregunta inevitable: ¿Qué se espera de ti? Y mi recomendación es que sea una pregunta que debes hacerte ya tú mismo. La respuesta en cualquier ámbito (trabajo, familia, sociedad) siempre será la misma: Contribución y Resultados. Y deberás decidir que contenido quieres que tenga esa contribución. Piénsalo: ¿Quieres invertir en la persona que puede generar esa contribución?

Desde Senderos de Silencio, tenemos muy claro que hay un primer liderazgo: conocerse para liderarse.

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